Redacción
Este viernes 19 de diciembre un hombre solicitó un traslado a un taxi de aplicación de Ocotlán, Tlaxcala, a Tlalcuapan, Chiautempan. Colocó sus pertenencias en el asiento y disfrutó su viaje hasta San Pedro.
En su pueblo bajó sus cosas y ya dentro de su domicilio, enfrentó el reclamo airado de su esposa: entre sus pertenencias había una carta muy comprometedora.
El pasajero recién llegado trató de explicar a su señora que desconocía el origen y destinatario de esa misiva, pero la señora no acepta explicaciones. Segura de una traición, pues eso sugiere el papel, ahora pide el divorcio; un error podría separar a una familia.
Por ello es que piden a Ojo Águila publicar una petición: que la dueña de la carta o el destinatario de la misma o ambos, acudan a Tlalcuapan a aclarar las cosas, que digan que el hombre que por infortunio tiene el papel no es el dueño de ese asunto amoroso.
Pueden y deben acudir a aclarar la situación a la presidencia de comunidad de Tlalcuapan e incluso a ojoaguila para orientar a los verdaderos involucrados en esta historia de la vida real.
Es para salvar un matrimonio, para limpiar la imagen del marido y es también por justicia. Eso dicen.

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