Comercios establecidos debajo del paso vehicular del Libramiento Tlaxcala
Gerardo Santillán
Dos moteles, un taller mecánico, una refaccionaria, una tabiquera y hasta la Plaza del Artesano de Chiautempan cerca del Mercado Nuevo y La Ciénega, se niegan a morir después de que con la construcción y apertura del Libramiento Tlaxcala quedaron relegados de la carretera principal, del intenso tráfico vehicular y, por ende, de la mayoría de potenciales clientes.
Del otro extremo, hacia la salida a Apizaco y Tlaxcala, hay una situación similar pero mucho menos crítica, dado que el tránsito por ahí es mayor y da vida a panaderías, talleres, maquiladoras, bares y tiendas al por mayor.
En el primer tramo en comento, los negocios quedaron apartados de la Vía Corta y aunque tienen un acceso hacia Santa Ana, la mayoría de la circulación es de transporte público. Además, por las noches la zona es oscura, parece insegura y los domingos es cuando hay mayor movimiento de personas que acuden al mercado “Carlos Salinas de Gortari” a adquirir productos básicos.
A la fecha, un salón de fiestas, al menos un taller mecánico y un par de restaurantes de paso tuvieron que cerrar ante la falta de demanda de sus servicios; pero los moteles continúan vigentes y otros dos negocios se mantienen, aunque es notoria la falta de consumidores. La Plaza del Artesano, tiene a su favor los domingos, aunque ya sufrió hace meses el robo de su transformador de energía eléctrica debido a lo solitario del área y la ausencia de más luz.
El Libramiento separó un acceso a Chiautempan por el rumbo del río de Los Negros y los automovilistas están obligados a ingresar a un costado del Mercado Nuevo para ir hacia la colonia El Alto o que el transporte público haga sus paradas habituales cerca de la Ciudad de Los Niños.

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