Bernardino Vazquez Mazatzi
Derechos reservados 2011
Madre, llena eres de gracia, como la Virgen María.
Y eres santa como ella pues igual sufres por tus hijos,
Lloras por sus penas y dolencias y mueres también
Por cada golpe de la vida
Y por cada tribulación y por sus lágrimas de niño o adulto.
Bendita eres entre todas las mujeres
Pues las mujeres son benditas por ser madres;
Toda mujer que dé vida es destinataria de la Gloria
Que es de donde vienen las bendiciones convertidas
En besos, caricias, remedios caseros y regaños.
Tú, que has sido llamada para vivir y morir por tus hijos,
Tú, que mucho tienes de Jesús por tu sangre derramada,
Debes también perdonar al hijo ingrato y descarriado
Que ha olvidado tus súplicas y tus consejos y te desvela
Con la precaución del “donde andarás a estas horas, mi pequeño”
Tú, que en la mirada tienes la ternura y el brillo
De destellan los ojos del Dios mismo,
Debes olvidar las faltas de tus vástagos que tercos cual corderos
Se empeñan en repetir los yerros que tanto te angustian y te acongojan
Debes, madre, con la santidad con que has nacido
Y que derramas en cada mañana, en cada oración
Y en cada ración del desayuno, hasta poner mil veces la otra mejilla
Y el rostro y el cuerpo y el alma si de salvar la vida de tu hijo se tratara.
Y no obstante el peso de tu cruz, el dolor de las espinas de tu corona de reina
Del hogar en que te hemos convertido, a pesar de las caídas en tu viacrucis,
De las lanzas que te hincamos a diario en tus costados y del peso de nuestros pecados,
Levantas tu mano al alba y al ocaso para decir: Dios te cuide, hijo, hoy y siempre…
Madre, no tomes en cuenta nuestros pecados sino el amor de tus hijos,
Olvida las faltas de estos ingratos que ya crecieron y se les desarrollaron otras mañas.
Ignora la respuesta que te ofende y nuestras desobediencias,
Pasa por alto su ignorancia y su afán por caminar por donde no deben…
Y si te ignoran, te culpan, te hacen llorar,
Olvidan tu santo y tu día en el mes de mayo,
Si te piden sin dar nada a cambio y hasta te niegan, madre,
Perdona a tus hijos, que no saben lo que hacen…
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