Opinión de Cristian Flores
Marcelino Ramos Montiel, presidente municipal de Tzompantepec, dejó ver su lado autoritario al ordenar a la Dirección de Seguridad Pública enviar policías para resguardar el salón del cabildo e impedir el ingreso de vecinos del municipio, quienes pretendían presenciar el desarrollo de la sesión ordinaria.
El pasado viernes circuló en redes sociales un video en el que se observa a vecinos del municipio fuera del cabildo y a elementos de seguridad municipal negando el acceso; sin embargo, una de las regidoras del ayuntamiento confrontó tanto a los policías como al presidente municipal para exigir que se permitiera el acceso a la sesión pública.
Lejos de atender la exigencia ciudadana, Marcelino Ramos optó por cancelar la sesión y retirarse del lugar.
El artículo 36 de la Ley Municipal de Tlaxcala, en su segundo párrafo, establece que “Las sesiones serán públicas excepto en aquellos casos en que exista motivo fundado a juicio del ayuntamiento para que se realicen en forma privada”.
Lo cierto es que, hasta donde se conoce, la sesión no contemplaba asuntos que justificaran realizarla de manera privada. Todo parece indicar que, ante el temor de enfrentar posibles reclamos de los vecinos, el alcalde prefirió recurrir al autoritarismo y sumar una polémica más a su administración.
Otro video muestra al presidente de comunidad de San Juan Quetzalcoapan, acusando al alcalde de cancelar la sesión 44 del cabildo después de que comenzó a grabar y cuestionar los recursos destinados a su comunidad. Marcelino, se levantó y se fue.
Pero la prepotencia y los señalamientos por abuso de poder no son nuevos en la familia Ramos. Basta recordar que Manuel Ramos Montiel, expresidente municipal y hermano del actual alcalde, fue denunciado en octubre de 2023 por presuntamente amenazar y golpear a integrantes de una familia. Y cómo olvidar los señalamientos por las agresiones contra grupos musicales tras el fracaso de su feria.
A pesar de las polémicas que han protagonizado, ambos hermanos mantienen aspiraciones políticas de cara a la renovación del gobierno municipal para el periodo 2027-2030.
Por un lado, Marcelino ha comenzado a promover su imagen para la reelección, sin importar los cuestionamientos sobre el manejo de las finanzas públicas de su administración.
Tan solo en sus primeros cuatro meses de gobierno registró un probable daño patrimonial de un millón 85 mil 14.33 pesos, mientras que en la cuenta pública de 2025 la cifra ascendió a un millón 753 mil 96.48 pesos.
En materia de obra pública también existen cuestionamientos, pues su administración no ha superado las 30 obras, una cifra muy por debajo de las 100 que, según lo reportado, realizó su hermano Manuel al cierre de su gobierno.
Presidente, ¿qué hace con los recursos públicos? ¿Dónde están los resultados?
Por otro lado, Manuel Ramos mantiene cuentas pendientes por aclarar ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF), luego de que se observaran 28 millones 31 mil pesos correspondientes al gasto federalizado de la cuenta pública 2024.
Y pese a ese antecedente, se dice que ya se registró en el proceso interno de Morena para buscar la coordinación municipal; sin embargo, su participación no le garantiza convertirse en el candidato.
Al final, los hermanos Ramos Montiel no rinden cuentas y no dan resultados para Tzompantepec; sin embargo, ambos buscan gobernar por segunda ocasión para conservar el poder, sin importar que los principales afectados por sus decisiones sean los propios habitantes del municipio.
Nos vemos en la próxima entrega de El Juego Sobre la Mesa
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