Redacción
El pasado jueves 16 de julio, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, presentó junto con Alicia Bárcena y Efraín Morales, titulares de Semarnat y Conagua respectivamente los avances del saneamiento de las tres cuencas más contaminadas del país: la del Alto Atoyac, la del río Tula y la del Lerma-Chapala-Santiago. Su proyecto federal aplica la misma estrategia, sin aparente distinción, en las tres cuencas, omitiendo las particularidades de cada uno de los territorios en los que interviene. En todos los casos, la estrategia del gobierno se limita a limpiar el agua de los ríos, recolectar basura, reforestar las riberas, construir infraestructura para tratar aguas residuales, monitorear la contaminación, prevenir inundaciones y cobrar multas a los pequeños productores por contaminar, pero sin atender las causas de fondo de la crisis socioambiental.
En ese sentido resultan particularmente preocupantes las siguientes consideraciones:
1) El gobierno federal, en su discurso, no distingue entre los ríos y las cuencas y se enfocan en la limpieza del agua del río mientras que un plan de restauración de la cuenca debería considerar la tierra, el aire y los flujos subterráneos de agua, de los que depende el abastecimiento hídrico para el consumo doméstico y las comunidades que aquí vivimos y que hemos sido afectadas directamente en nuestra salud y vida.
2) Asimismo, las Normas Oficiales Mexicanas en esta materia no están hechas para prevenir la contaminación y sus impactos al medio ambiente y la salud de la población. Por ejemplo, la NOM-001-SEMARNAT-2021 contempla apenas 22 sustancias y parámetros, mientras que en el cauce del río Atoyac se han detectado más de 112 sustancias tóxicas. En este sentido, si no se actualizan y endurecen esa y otras normas aplicables (NOM-002 y NOM-003), no puede funcionar ningún plan de saneamiento.
3) Como hemos denunciado por varios años, las plantas de tratamiento no solucionan la problemática más severa de la cuenca: la contaminación tóxica industrial, sobre todo si consideramos que las normas ambientales son insuficientes para prevenir la contaminación y sus impactos en la salud. Nos alarma entonces la propuesta de entregar a los ejidos y comunidades agrarias las aguas tratadas y lodos resultantes de estas plantas de tratamiento que seguirán contaminadas con sustancias tóxicas industriales.
4) A pesar de los diagnósticos científicos realizados durante la administración federal pasada, no se plantea la atención a la crisis sanitaria persistente en la cuenca desde hace al menos 30 años, provocada por la contaminación tóxica industrial. No hay rastro alguno del diseño ni aplicación de un plan de salud para atender a las miles de personas ya afectadas por enfermedades crónicas no transmisibles. Si además consideramos el ya comprobado daño genotóxico en las infancias de la cuenca por la contaminación, resulta inaceptable que el video promocional presentado por Semarnat, Conagua y Presidencia, hable de las afectaciones a la salud como un riesgo y no como una realidad evidente. La Recomendación 10/2017, de la CNDH y el 1er Informe Estratégico de 2023 demostraron que en la Cuenca del Alto Atoyac los daños a la salud son una crisis humanitaria de atención urgente e inmediata que ya ha cobrado la vida de decenas de miles de personas y que no se está atendiendo.
5) Nos indigna que no hay intención de presentar denuncia penal alguna contra las empresas responsables de la contaminación, a las cuales solo se pretende inspeccionar y, en su caso multar (el que contamina paga), ofreciéndoles, además, en algunos casos, mecanismos de condonación a cambio de que financien algunas de las obras del plan de saneamiento, lo que constituye, en los hechos, un blanqueamiento de los delitos ambientales corporativos.
6) Lo anterior contrasta con el señalamiento que hacen a los pequeños talleres familiares de lavado de mezclilla en la cuenca que en los hechos no son los mayores responsables de la crisis No obstante, las inspecciones y las multas recaen con severidad sobre estos pequeños talleres, dejando a familias enteras en la quiebra económica. Con ello se invisibiliza también la responsabilidad de la gran industria.
Las comunidades y organizaciones de la Cuenca del Alto Atoyac hemos denunciado por más de 30 años la grave crisis socioambiental producida por la contaminación tóxica industrial y los impactos a la salud que resultan de ella. Por ello, nos indigna que el plan de saneamiento del gobierno federal no incluya las demandas de nuestra lucha, el trabajo de articulación que hemos realizado con la academia para probar la profundidad y los impactos de la contaminación y a las propias comunidades afectadas para participar en su diseño, implementación, evaluación y seguimiento.
Quienes suscribimos el presente boletín, demandamos al gobierno en sus tres niveles lo siguiente:
a) Participación directa, efectiva y vinculante de las comunidades en el diseño, implementación y seguimiento de las acciones de saneamiento y restauración integral de la cuenca y no solo de los ríos.
b) Atención a las causas de la crisis socioambiental empezando por la eliminación de las sustancias tóxicas industriales y la disminución y eventual erradicación de enfermedades crónicas no transmisibles vinculadas a la contaminación tóxica existente en la cuenca.
c) Máxima transparencia y accesibilidad de los procesos, métodos, resultados e informes existentes, así como de los monitoreos, investigaciones y diagnósticos para quien lo solicite.
Nos negamos a seguir poniendo a las y los enfermos y muertos, exigimos que se detenga la simulación y se atienda realmente la crisis socioambiental de nuestra cuenca.
¡No hay justicia social sin justicia ambiental!
¡Queremos un Atoyac-Zahuapan sin venenos industriales!
Atentamente.
Alianza Lagunera por un Ambiente Sano; Asamblea Comunitaria Socioambiental de Tlaxcala; Centro de Desarrollo Educativo Zacatelco; Centro de Economía Social Julián Garcés; Centro de Estudios e Investigación en Bioculturalidad, Agroecología, Ambiente y Salud; Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local, A. C.; Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (COMDA); Colectivo 4 de Octubre; Coordinadora por un Atoyac con Vida; Dimensión del Cuidado Integral de la Creación de la Diócesis de Tlaxcala; Dimensión de Fe y Compromiso Social de la Diócesis de Tlaxcala; Grupo Cihuatl; Grupo Indígena Xihpahtli de San Luis Teolocholco; Grupo de Pastoral de Zacatelco; Grupo de Pastoral Social de la Capilla de Nuestra Señora de la Paz, Cuautlancingo, Puebla; Grupo de Pastoral Social de Cristo Resucitado, Tlaltepango, San Pablo del Monte; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia del Carmen, Chiautempan; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia Inmaculada Concepcion, Apizaco; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Antonio de Padua, Acuamanala; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Bernardino de Siena, Contla; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Francisco Tetlanohcan; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Juan Apóstol y Evangelista, Huactzinco; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Juan Bautista, Totolac; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Marcos Evangelista, Contla, Papalotla de Xicohténcatl; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de San Mateo Huexoyucan, Panotla; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de Santa Cruz Tlaxcala; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de Santo Toribio Obispo de Astorga, Xicohtzinco; Grupo de Pastoral Social de la Parroquia de Señora Santa Ana, Chiautempan; Grupo de Pastoral Social de Teacalco; Grupo de Pastoral Social de Tenancingo; Grupo de Pastoral Social de Teolocholco; Movimiento de No al Libramiento Calpulalpan, Tlaxcala; Nektli; Ojito de Agua Apizaquito; Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REMAM); Red por la Justicia Socioambiental*; Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (RENACER); Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes (Red TDT); Salvemos al Parque de la Juventud; Yaocalli, Centro de Estudios y Acción Social A.C.