Bernardino Vazquez Mazatzi
Escritor y Periodista
A casi 7 años de que el Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, llegara al poder, su filosofía, ideología, discurso y proyecto se desmorona en una realidad que pudiera estar programada si así fue planeada o se estaría derrumbando a falta de objetivos y estrategias para hacer realidad una verdadera revolución pacífica de pensamiento y acción.
MORENA llegó al poder como castigo y venganza general hacia PRI, PAN y PRD, como muestra de rechazo y repudio a un sistema viejo y caducado y por un cambio imaginario y necesario en una colectividad contagiada y urgida de justicia, cambio, democracia, igualdad, paz social y progreso, siendo estos conceptos y argumentos, asignaturas pendientes para este y futuros gobiernos.
MORENA supo capitalizar la desesperación de la gente. Sumido el país en una grave crisis de inseguridad, de desigualdad, de corrupción e impunidad, el discurso fue traje a la medida de los inconformes y al pueblo se le dijo lo que quiso escuchar, sin siquiera detenerse a pensar si el pueblo creía en el mensaje demagógico y retórico. AMLO había estudiado bien a la raza y les habló de lo que querían oír. Así agrandó el repudio a lo existente y estableció la esperanza y posibilidad como garantía de un futuro promisorio, así fuera de humo.
Cada gesto de repudio se transformó en voto, cada señal de rechazo se convirtió en triunfo y toda forma de urgencia de cambio fue transformado en esperanza. Así fue como MORENA alcanzó una votación histórica que asustó incluso a los triunfadores y a los gobiernos de derecha de todo el mundo. Con la victoria a cuestas, los ganadores tuvieron poco claro qué hacer con el encargo y en poco tiempo empezaron a divagar, a dar muestras de autoritarismo y a encaminar su ideología hacia la dictadura o cuando menos, hacia el naufragio,
Le abrieron las puertas a todo y a todos. Cedieron el paso y el poder a lo peor de la política y de los políticos. Empezaron a despreciar la crítica y se hicieron inmunes a la autocrítica. Le dieron estatus de enemigos a los disidentes y desterraron a los de opinión diferente. Dueños de los tres poderes del Estado, fabricaron leyes que penalizan la libertad de expresión y crearon un poder judicial subordinado y engrillado. En poco tiempo, vivir fuera de MORENA es vivir en el error. Quien quiera estar en el poder debe buscarlo y esperarlo y soñarlo desde el color guinda; si no es así, no es ni hay nada.
La percepción cada vez más generalizada es que MORENA está en decadencia y que la llegada de personajes y pensamientos contrarios a ese proyecto de nación incrementa la desconfianza al partido en el poder. En estos días la sociedad ve con preocupación la indolencia de los gobiernos morenistas hacia los problemas más sensibles y se alarma con la complicidad institucional a la delincuencia organizada. Educación, salud, deporte, cultura y otros sectores están en el abandono y la inseguridad va en aumento.
Lo que empezó como un discurso esperanzador, en el sentido de que, por el bien de México, primero los pobres, la realidad actual es que los pueblos están abandonados y que no hay obra ni inversión en los asentamientos humanos alejados de las ciudades. En Tlaxcala, algunas comunidades de la montaña no van a tener inversión en obra pública que satisfaga las necesidades más apremiantes como pavimentación, drenaje sanitario, guarniciones, aceras, agua potable o electrificación.
Y sí, el poder dirá que eso es mentira, pero no hay más que ir a las comunidades y ver que en los centros de salud si no se lleva jeringa, alcohol y algodón no hay inyecciones, que en las escuelas se carece de lo necesario y que la inseguridad es el cáncer que hace metástasis provocando intentos de linchamiento. Los pueblos de la montaña requieren atención especializada, urgente y de alto nivel y se les pone un curandero; requieren atención de cáncer y les recetan un curita.
Así es que mientras el poder, los actuales gobiernos, que no están a la altura de las necesidades, se pelean por el hueso, por las candidaturas, mientras los diputados se ponen de tapete al poder ejecutivo, mientras el poder judicial es destinataria de la desconfianza popular, los pueblos de México padecen una ideología fracasada.
Vienen tiempos difíciles porque la guerra política dentro de MORENA y de los partidos sobrevinientes va a ser a muerte y esto no es una metáfora. Vienen tiempos difíciles en materia económica y de seguridad pública y esto no es un deseo insano, sino la percepción generalizada en el país. De la gente en el poder, de los partidos y de los dirigentes poco o nada debemos esperar.