I. Carolina Campos
Este 18 de febrero, miércoles de ceniza, marca el inicio de la Cuaresma en la tradición cristiana, seis semanas antes de la Pascua.
En la religión católica, los fieles acuden a los templos para la imposición de la ceniza que significa arrepentimiento, tiempo de reflexión y preparación para la Semana Mayor.
La ceniza es la quema de las palmas benditas del año anterior, simboliza mortalidad y arrepentimiento. Más que una marca visible en la frente, la ceniza significa preparación espiritual.
Desde la mañana de este día y por la tarde-noche a los feligreses el sacerdote o personas designadas, colocan en la frente de los católicos una cruz de ceniza, al mismo tiempo dice las palabras “Conviértete y cree en el evangelio” o “Recuerda que polvo eres y en polvo te has de convertir” con lo que nos recuerda que el momento final es el cielo.