Bernardino Vazquez Mazatzi
Escritor y Periodista
Es interesante platicar con gente que puede adivinar el futuro. Son personajes con facultades y habilidades para predecir la forma y modo de la historia futura, aunque por el momento, se dicen adivinos infalibles o depositarios de secretos o de confidencias cuyo origen proviene de quienes tienen el mundo en sus manos y son dueños de destinos y voluntades. Qué envidia.
De ellos he escuchado que el futuro candidato de MORENA al gobierno de Tlaxcala es Alfonso Sánchez García y quienes lo dicen aseguran que han tenido indicaciones de la mismísima presidencia de la República para alinearse en ese sentido y no hacer olas ni andar de coquetos con otros rostros y por rumbos equívocos. Para ellos, fieles, leales y obedientes no hay opciones ni alternativas: es poncho y punto, les guste o no.
Todos saben que le decisión se toma en Palacio Nacional, en el despacho de la presidenta de la República Claudia Sheimbaum y esa determinación obedece a intereses a veces no necesariamente de la nación o del estado. Son muchas razones que se toman en cuenta, aunque en este caso al partido en el poder no le preocupa mucho el nivel de aceptación de su propuesta pues le apuestan totalmente a la franquicia ganadora. A quien pongan, dicen, gana. A veces las alturas no son la mejor posición para ver.
Pero hay otros que dicen que efectivamente, el candidato de MORENA va a ser el junior, pero no el ganador de las elecciones del 2027. En cambio, ven a Ana Lilia Rivera como gobernadora, pero en otro partido. Y dan argumentos presuntamente infalibles. Primero, que la propuesta de la gobernadora nace muerta porque obedece más a un capricho y a una rebeldía con el centro que a una posibilidad de triunfo. Dicen que la mandataria estatal ya ha confundido la brújula política y que esta vez también no le da bien el norte.
Y añaden que el grupo Sanchezanayista en el poder presiona muy fuerte tratando y a veces logrando imponer su voluntad incluso si va en contra de los intereses partidistas o del pueblo tlaxcalteca. Y esos algunos no olvidan que Tlaxcala es el laboratorio político nacional en donde, hace años, el priista borró más de tres décadas de tricolor y se puso la camiseta amarilla para ganar la gubernatura y que después lo hizo otro hijo de Bety que se puso la camisa del PAN y ganó la primera magistratura sin que ello representara democracia, cambio, alternancia o democracia.
En ese entonces el mensaje al país y al mundo fue de que en México se respeta la decisión del pueblo y que esas manifestaciones supremas de voluntad del pueblo eran una muestra irrefutable de democracia: ejemplo universal. Ahora dicen que no hubo tal cosa… eran los mismos, fueron los mismos y siguen siendo los mismos.
Ahora, esos adivinos dicen que Ana Lilia Rivera no se va a pelear con nadie. Ni le interese ni le afecta ni beneficia discutir con nadie: tiene todo para ganar y que lo va a hacer en el partido que le pongan. Creen que su triunfo lo garantiza su trayectoria y su trabajo como senadora y como política al recorrer todo Tlaxcala. La gente se identifica con ella y goza de la aceptación popular. Eso juran.
Y hay otras señales que, aseguran, son signo inequívoco de una victoria anunciada de la originaria de Calpulalpan: los fosforescentes se frotan las manos por llevarla en la boleta y que con ella van a ganar solos o en coalición con uno o dos partidos o muchos. Y otra señal es que los priistas que quedan, los perredistas deambulantes y los panistas confundidos ya se acercan al árbol que quieren que les dé sombra… tontejos no son. Además, observan esos analistas, la gente de la mandataria estatal está abandonando el barco y se acerca mimosamente a la propuesta que aparentemente está despreciando MORENA.
Y no es cierto que el 2027 está lejano. O cuando menos en el calendario sí, pero en política está a la vuelta de la esquina. Muchos y muchas, en estos días, ya están en pleno trabajo proselitista en la búsqueda de huesos grandes y pequeños. Vivir fuera del presupuesto es vivir en el erro, dicen convencidos. Tengan o no experiencia, trayectoria o proyecto, se lanzan a la aventura, aunque después hagan el ridículo como ciertas legisladoras estatales con son ejemplo nacional de lo que no se debe ser.
En muchos, si es que no en todos los municipios, una gran cantidad de personas ya hace reuniones, ya asegura tener la bendición del partido en el poder, juran que ya tienen padrino político y hasta no falta aquel o aquella que hasta reparte direcciones municipales. Políticamente se puede, pero no por mucho madrugar amanece más temprano y, ya lo sabemos, muchos sólo asoman la cabeza para negociar.
El trabajo a veces sin sueldo de los futurólogos y adivinos está a todo lo que da. Los dueños del poder nomás se divierten y la sociedad tlaxcalteca reza porque las propuestas son opciones no salgan como ciertos funcionarios de ahora que son una tragedia. Yo digo que lo mejor es esperar; desde afuera se ve mejor.