Defiende Celaya uso de gases y balas en Zacatelco; se evitó una desgracia

En Tlaxcala no pueden seguir permitiendo los linchamientos y la Ley se debe hacer respetar; reprocha la omisión de la policía municipal; nuevo protocolo se habrá de perfeccionar

Gerardo Santillán

El secretario de Seguridad Ciudadana, Ramón Celaya Gamboa, defendió el uso de gases lacrimógenos y la detonación de armas de fuego para evitar el linchamiento de varias personas el pasado sábado en Zacatelco, pues se trató del uso progresivo de la fuerza que evitó muertes y para mandar el mensaje de que en Tlaxcala se respeta la Ley.

En entrevista colectiva, reconoció que el operativo de rescate de nueve personas el sábado por la noche, entre ellos cuatro menores de edad, “fue mediadamente exitoso” y el nuevo protocolo contra linchamientos se tendrá que perfeccionar; sin embargo, se contuvo la desintegración de un núcleo familiar con una desgracia mayor.

Además, subrayó que en el desmán los principales incitadores fueron sujetos en estado de ebriedad y evidente consumo de marihuana, los cuales no buscaban justicia por el robo a una unidad de transporte, sino querían ver correr sangre y propiciaron que el ambiente estuviera a punto de salirse de control.

“La situación se había desbordado, ya habían mandado a traer gasolina para prenderles fuego, entonces la noticia habría sido la muerte de cuatro o cinco personas, nosotros evitamos eso. Los linchamientos en Tlaxcala se han presentado desde al menos hace 20 años y todavía hay municipios donde se vanaglorian de que ‘así somos’, pero con esa acción se mandó el mensaje de que no se puede matar a alguien de esa manera. Hay juicios, tribunales y procedimientos. Si pensáramos de otra manera, vámonos al caso de Españita donde dirán ‘que bueno que los mataron, pues vamos a seguir matando’, eso no se puede permitir”.

De paso, Celaya Gamboa reprochó la omisión de la policía municipal de Zacatelco que, como primeros respondientes, no quisieron poner a disposición a los presuntos responsables y, de hecho, su corporación ni siquiera intervino para contener los hechos.

Y reiteró: “lo importante (para la SSC) era evitar que la situación escalara, porque si se dejaba ya no se iba a poder controlar (…). Después de los disparos y los gases en cinco minutos terminó”.

En el mismo sentido, el titular de la SSC recalcó que en los hechos violentos tras la marcha del 8 de marzo en la capital del Estado, no hubo represión, sino uso progresivo de la fuerza que evitó un enfrentamiento frente a frente entre manifestantes y policías, lo que hubiera resultado en un saldo muy negativo.

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