Bernardino Vazquez Mazatzi
Escritor y Periodista
Apenas ayer, México se encontraba en una atapa de definiciones después de décadas de falsa estabilidad, o de pasividad, o de ausencia de opciones, alternativas y proyectos de gobierno. A nuestro país le hacía falta una sacudida en términos políticos; había la urgencia de un cambio real o simulado; el sistema político de antes estaba gastado y se encontraba sumido en una profunda desconfianza navegando entre la corrupción, la impunidad y el nepotismo. La hegemonía partidista funcionaba y la oposición era anulada en las urnas por las buenas o por las malas.
Entonces alguien inventó, desde las entrañas mismas del sistema dominante y único, una oposición cuyo discurso incendiario presuntamente desnudara a los políticos y los exhibiera en sus abusos, arbitrariedades, fraudes, enriquecimientos, negocios y crímenes al amparo de la política, la democracia y el servicio público. Desde esa perspectiva, la sociedad vislumbró la posibilidad de un cambio y sintió la oportunidad para vengarse de una clase burócrata que se creía y decía superior y entonces sintió la necesidad de cobrarse supuestos agravios individuales y generales mediante una venganza en las urnas.
El paladín de ese “cambio” fue preparado con muchos años de anticipación y la gente no percibió que así llegara como un salvador ataviado de harapos y en medio de una luz de pureza, surgía de la inmundicia y del oprobio que el pueblo anhelaba erradicar. Sin embargo, el discurso, o choro, o rollo fue más efectivo que el origen, motivo y objetivo del mesías que de un plumazo borró la memoria colectiva y colocó su promesa y proyecto por encima de la conciencia colectiva que le compró el mensaje por contener precisamente la ira que los electores no habían podido expresar.
Como ideología, el proyecto MORENA o la cuarta transformación, como casi todas las religiones y partidos políticos, son perfectas. Cuando menos, llenas de buenas intenciones, aunque al final son sólo palabras, discursos, propuestas y planes. Quienes les dieron origen pensaron en palabras bonitas, elegantes, frases que la raza quería escuchar y hacer suyas, necesitaban que el leguaje reflejara un hartazgo generalizado, que le diera la razón al sufrido pueblo que anhelaba castigar a los malos y que ese proyecto colocara a los pobres en el centro del escenario y por fin, hubiera justicia. Todo muy chingón, muy hermoso para ser cierto…
La forma fue el problema, y demostró el rumbo real del proyecto novedoso y envidia del planeta tierra y sus alrededores. Ese profeta y esa propuesta fallaron desde el principio al incorporar a MORENA a personajes totalmente indeseables políticamente hablando. Desde ese movimiento buscaban ganar a costa de lo que fuera y al precio que se necesitara. Abrieron las puertas de par en par; no hubo engaño ni simulación: todos sabían de quién se trataba y cuál era su pasado que se borraba como por milagro al renegar del ayer y jurar de a mentiras redimirse por el bien de México y porque primero eran los pobres… o cuando menos los pobres priistas, panistas y perredistas que se habían quedado sin su chichi original.
Esos arribistas les arrebataron sus derechos a los fundadores de MORENA y creyentes inocentes de un cambio que todavía siguen esperanto y esos chapulines fueron los que tuvieron preferencia para llegar al poder. Así se explica que esa transformación haya quedado sólo en el papel pues la realidad percibida por la sociedad mexicana es que la situación nacional está peor que antes en todos los ámbitos pues la corrupción goza de cabal salud, la incompetencia e ineptitud de los gobiernos es tangible, la improvisación y las ocurrencias son claras y la falta de resultados positivos en bien de la sociedad es más que evidente.
La cuarta transformación no es una realidad, no es cierta; el reparto de dinero para crear dependencia popular del gobierno está endeudando al país, la corrupción ha alcanzado al poder ejecutivo federal y a las cámaras de diputados y senadores, la violencia crece y alcanza niveles de sociedades inauditas, la delincuencia organizada florece y se reproduce en todos los sectores y el enriquecimiento perfectamente explicable pero injusto de los empleados del pueblo no sólo no se ha erradicado, sino que se ha fortalecido protegido por el poder al más alto nivel.
Los gobiernos de todos los niveles le han fallado al pueblo. Baste ver apenas un detalle de la realidad ejemplificada por las calles destrozadas en cualquier ciudad del país, sólo hay que poner como ejemplo la impunidad de presidentes municipales morenistas que defraudaron al pueblo y que hoy presumen influencias y no ha como conocer de asaltos, asesinatos, secuestros y fraudes para tener certeza de nuestra realidad y cotidianidad.
En ese contexto, el partido MORENA y los estrategas de la 4T se preocupan por las elecciones del 2027. Saben que no han estado a la altura de las necesidades de los mexicanos, que le han fallado a México y que el discurso de no mentir, no robar y no traicionar ya no va a pegar pues los gobiernos y algunos legisladores guindas han mentido, robado y traicionado. La presencia de priistas, panistas y morenistas ensucia ese y cualquier proyecto y los resultados en los municipios, estados y a nivel nacional no son precisamente su carta de presentación.
Visto así, no se pronostican buenos tiempos para nuestro país.