Gerardo Santillán
Este martes en el Teatro del Pueblo del centro del municipio de Contla de Juan Cuamatzi, se llevaron a cabo los Fandangos por la Lectura, cuyo propósito es fomentar no solo la lectura de libros, sino la expresión escrita y oral entre los niños y adolescentes.
La gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros; la presidenta honoraria del Consejo Asesor Honorario de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, Beatriz Gutiérrez Muller; el embajador de Ecuador en México, Francisco Javier Mena; el alcalde, Eddy Roldán Xolocotzi; entre otros, leyeron poemarios de escritores ecuatorianos y tlaxcaltecas, junto con alumnos de la Secundaria Técnica “Desiderio Hernández Xochitiozti”; la Secundaria General “Miguel N. Lira”; así como las telesecundarias “Adolfo López Mateos” y “Esteban Ángel Vázquez”.
Previamente, esos jóvenes expresaron en cuadros bordados los pensamientos que tuvieron antes del fandango y que sorprendió de manera agradable a las autoridades que se dieron cita, entre ellos también las titulares de los poderes Legislativo y Judicial, además de funcionarios federales y estatales del ramo cultural, así como artistas locales.
En su mensaje, Gutiérrez Muller resaltó precisamente que las palabras bordadas dieron idea de un pensamiento o un buen deseo que corresponde a la realidad que vive, en su escuela en su casa, cada uno de los alumnos y externan que viven felices, están en paz y se sienten queridos.
Por tanto, recomendó a los estudiantes no dejar de escribir y expresarlo, ya sea una enorme felicidad o incluso una gran tristeza, pues eso libera el alma y las palabras pueden tener un nuevo significado.
Por su parte, Cuéllar Cisneros subrayó que los libros y la palabra son muy poderosos cuando van juntos, además de que forman parte de la memoria y permite formar un criterio individual de las cosas y ampliar una visión del mundo a través de diferentes perspectivas.
Recordó que en algún momento los libros pertenecieron a unos cuantos y sirvieron para legitimar el pensamiento dominante, pero la historia ha cambiado y, hoy, cada uno puede acceder a los libros que desee y construir sus propias realidades.