Gerardo Santillán
Con el propósito de afianzar su yugo al frente de la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN), la presidenta, Miriam Martínez, en colusión con su esposo y alcalde de Apetatitlán, Ángelo Gutiérrez Hernández, han optado por manipular las convocatorias municipales rumbo al Consejo para elegir a sus consejeros.
Militantes han exhibido en redes sociales, la forma de operar para garantizar el control del panismo tlaxcalteca, no solo iniciando procesos de expulsión selectivos a militantes, sino negar el registro a aspirantes a consejeros.
Por ejemplo, Edgar Pichón S, dio conocer cómo a la militante Quintana Torres, que fue a registrarse como candidata a consejera estatal el pasado 6 de septiembre al Comité Directivo Estatal, le fue negada la atención y por ende su derecho a participar.
Como ese ejemplo, otros militantes han corrido la misma suerte para aceptar solamente a personajes afines a Martínez, Gutiérrez y el grupúsculo que controla hoy mismo el PAN, para mantenerlo en su poder.
Las denuncias van desde a retención de convocatorias a asambleas municipales ya autorizadas en estrados electrónicos del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, la negativa de registros a las y los aspirantes a consejeros, así como no recabar información de registros en municipios, con lo que dejan a la militancia en la indefensión.
Los afectados lamentaron la falta de vida democrática al interior de Acción Nacional Tlaxcala, aun cuando de dientes para afuera la lideresa y el edil de Apetatitlán, presumen ser transparentes, incluyentes y critican las posturas de otros partidos políticos o de la administración estatal.

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