De cobardes, locos y valientes

Bernardino Vazquez Mazatzi

Escritor y Periodista

 

Los cambios son generados y operados por quienes se atreven, por aquellos que no están de acuerdo con lo establecido y tienen la certeza de que las cosas y la vida misma tienen opciones, mejores alternativas, otros caminos para alcanzar objetivos ideales o idealizados. Los cambios son de y para los valientes; los cobardes prefieren lo creado, lo cómodo, lo que no ofrece resistencia o sugiere riesgos o peligros. Los locos buscan el cambio; los cuerdos no cambian nada, están muy bien donde estén y su mediocridad les impide anhelar, buscar, encontrar.

Los cuerdos son cobardes y a veces desde su microcosmos critican, juzgan y sentencian a los que se atreven, a los que tuvieron el valor de modificar lo hecho, a los inconformes que no sólo criticaron sino propusieron la transformación. Los que se atreven son innovadores, soñadores, muy activos, diseñadores de otros espacios y circunstancias; evaden la utopía y desconocen límites. Los locos no reconocen líneas establecidas ni aceptan rumbos trazados. Son creadores por naturaleza.

El mundo ha llegado hasta donde se encuentra gracias a la imaginación, terquedad y acción de los que en su momento creyeron en sí mismos, que construyeron un proyecto no de beneficio personal sino que involucrara al entorno y a la sociedad. Los locos son quienes tuvieron la fuerza y voluntad para creer que la humanidad debería tener otro destino y mejores condiciones de vida. Lucharon, se confrontaron, a veces perdieron, muchos murieron y a otros los mataron, los más mantuvieron su visión universal de cambio y una enorme cantidad de ellos, de locos, ahora, en este preciso momento, gobiernan, crean, producen, dirigen, son ejemplo, guían y despiertan el interés de otros muchos por seguir la senda del cambio, o de la locura, es lo mismo.

Los locos o los generadores de cambio encuentran en el mediocre, en el imbécil, en el conformista, en el sumiso y en el carente de pensamiento propio y sin ideología a su peor enemigo y, al mismo tiempo, su energía e inspiración para seguir adelante y con mayor brío y seguridad. El paralitico cerebral simplemente no piensa y cuando lo hace, le cuesta mucho y lo hace mal. Utiliza ejemplos absurdos para pronosticar fracasos de los osados, para demostrar que las luchas son imposibles, que los logros son improbables y buscan convencer que es mejor así, que no hay necesidad ni urgencia de modificar lo establecido.

Los locos son genios o, los genios son locos, como sea; son creadores de maravillas, ejecutantes de arte, inventores de historias y formadores de mundos distintos, diferentes, mejores. Los locos o genios o transformadores no se dan a entender tan fácilmente pues su lenguaje e inteligencia no está al alcance o entendimiento de muchos. Y sin embargo, en algún momento de la vida se convierten en líderes y obtienen para el universo y para el mundo esperanzas, alegrías, mejores condiciones de vida, salud y desarrollo tecnológico… simplemente se vuelven insustituibles.

Los cuerdos o mediocres se conforman con todo. Con lo mucho o con lo nada que tienen y que creen que les tocó. Desde su ambiente y entorno conformista denostan al de iniciativa y si pueden, pues siempre quieren, entorpecen la labor y obstruyen la labor positiva aun cuando tienen la sospecha o certeza de que los otros están y van bien, que tienen la razón y la posibilidad, que pueden y deben, que están en lo correcto.

Quienes creen que tienen el derecho y la potestad de criticar, inventar y esparcir rumores, señalan y culpan sólo por el hecho de no estar de acuerdo o no entender a los genios, a los diferentes, a los locos, a los especiales; entonces utilizan cuanto argumento e instrumento esté a su alcance para tratar de convencer a otros igualmente ignorantes e incapacitados de que el mundo está rodeado de locos y que estos son peligrosos si gobiernan, si toman las riendas, si se atreven, si avanzan, si se convierten en guías y si sueñan con un mundo mejor, con un país de igualdades, si buscan y exigen justicia y consiguen el respeto para los más débiles. Ser loco entonces, no es cosa fácil; ser un soñador es un atrevimiento, un acto de rebeldía.

Sin embargo, los locos son los más pues son muchos los que tienen esperanzas y formas para cambiar al mundo. Es un honor ser loco, es un placer reconocer a los locos, o conocer en persona a al menos uno.

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