El Juego Sobre la Mesa

La resistencia y la falta de acercamiento

Opinión de Cristian Flores

Lo que buscaba la gobernadora Lorena Cuéllar era que Alfonso Sánchez García le garantizara impunidad; sin embargo, la jugada no le salió y ahora quien llegue al gobierno podría conocer las presuntas corruptelas que se habrían cometido bajo el amparo del poder.

Lorena todavía no supera la derrota del pasado 17 de septiembre. Tal parece que su inconformidad ha sido tanta que ni siquiera asistió a dos eventos importantes del partido que tanto presume representar: la celebración por los 15 años de Morena y el Consejo Nacional.

Para justificar su ausencia en el aniversario del partido, argumentó que tenía “varias actividades de seguimiento de lo que será el Hospital Regional”, al que se refirió como su “prioridad”.

Durante la sesión del Consejo Nacional, en la que rindieron protesta los 17 coordinadores estatales, Cuéllar Cisneros tampoco estuvo presente. La justificación fue su quinto informe de actividades.

Si bien pudo posponerlo para el domingo 11 de octubre y acudir al encuentro partidista, pero decidió no hacerlo para evitar a la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, y la presidenta nacional de elecciones, Citlali Hernández, mismas que no eligieron a su favorito.

Mucho menos asistió para presenciar cómo su proyecto político se iba a la coladera mientras Ana Lilia Rivera rendía protesta como coordinadora estatal de Morena rumbo a la gubernatura de 2027.

Es evidente que la relación entre Lorena y la hoy coordinadora ha estado marcada por profundas diferencias. Si bien Ana Lilia ha expresado públicamente su disposición a extender la mano para alcanzar la unidad, pero hasta ahora, no ha tomado la iniciativa para sentarse con Lorena.

Y por otro lado, parece haber resistencia de la gobernadora para reconocer políticamente a Ana Lilia Rivera como la figura de Morena que buscará encabezar la ruta hacia el gobierno estatal en 2027.

El vocero del gobierno, Antonio Martínez Velázquez, ha señalado en sus Diálogos Circulares que no le corresponde a la mandataria reconocer el nombramiento de Rivera, sino a la dirigencia estatal de Morena, encabezada por Jaina Daniela; sin embargo, hasta ahora, el comité estatal tampoco ha fijado una postura contundente sobre el tema.

Lo cierto es que la designación de Ana Lilia Rivera representa un revés político para Lorena Cuéllar y su grupo. La gobernadora tendrá que asimilar que, esta vez, las decisiones de su partido no favorecieron sus intereses.

Y mientras el lorenismo intenta acomodarse al nuevo escenario, la mandataria tendrá que observar cómo una de sus adversarias políticas asume el papel que ella habría preferido para alguien de su confianza.

A veces, en política, el karma no necesita presentación: basta con ver quién termina ocupando el lugar que otros daban por seguro.

Nos vemos la próxima semana en El Juego Sobre la Mesa

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