Gerardo Santillán
Pobladores de la comunidad indígena de San Isidro Buensuceso, en San Pablo del Monte, ven riesgos con la reactivación del proyecto ecoturístico Ecoparque Tlalli – Malinche que a principios de agosto reactivó el Gobierno del Estado de Puebla en la Junta de San Miguel Canoa, tras año y medio de gestionar los permisos ante la Secretaría de Medioambiente y Recursos Naturales (Semarnat) del Gobierno Federal.
Concebido con miradores, cabañas, senderos, tirolesa y otros atractivos, prevé una inversión de 30 millones de pesos para su desarrollo en 60 hectáreas y su conclusión el 26 de diciembre de este mismo año.
Sin embargo, activistas y organizaciones no gubernamentales poblanas lo han criticado y lo han llamado “la Suiza poblana” por el daño ambiental que representa a una zona protegida.
Y justamente eso lo comparten habitantes del lado tlaxcalteca en San Isidro Buensuceso, quienes temen que no solo posibles desechos o descargas tanto de la obra como del ecoparque ya en funciones, puedan ser depositados en su comunidad.
Sino aunado al hecho de que mercantilizaría y encarecería recursos naturales dentro del ecosistema de la montaña y facilitaría el acceso hasta de posibles talamontes.
Si bien señalaron los vecinos que no es de su competencia lo que se haga del lado poblano, sí consideraron que el Gobierno de Tlaxcala pudiera realizar acciones preventivas para que el Ecoparque Tlalli – Malinche no afecte negativamente a los habitantes del municipio de San Pablo del Monte.
En contraparte, el objetivo oficial es frenar la deforestación y reforestar con árboles nativos como piñón, aguacate y nuez de castilla e impulsar el turismo sostenible.