Buenos maestros, mal programa educativo

Bernardino Vazquez Mazatzi

Escritor y Periodista

Dicen los filósofos y lo dicen bien, que la enseñanza empieza cuando alguien quiere aprender, no cuando alguien quiere enseñar y, la crítica internacional al sistema educativo mexicano, se centra en que los planes de estudio y enseñanza obedecen más a la educación que el régimen quiere que los niños tengan, por encima del que la nación necesita.

Si confundimos educación con enseñanza ya empezamos mal. La educación se da y se recibe en el hogar y el aprendizaje, en la escuela. Como sociedad y como padres de familia nos quejamos de la ausencia o pérdida de valores en las actuales generaciones, pero rechazamos que estos fenómenos se dan por culpa de los malos ejemplos de los adultos de hoy. Al maestro le hemos quitado el derecho de educar y lo responsabilizamos del comportamiento negativo del alumno.

Hace muchos años, el maestro y el sacerdote eran el faro de luz de las sociedades. Una queja del profesor era aceptada por el papá y coincidían en la necesidad de corregir el desvío del niño. Hoy, el mentor no puede ni debe aconsejar al estudiante, mucho menos regañarlo, corregirlo y mucho menos ponerle una tarea en forma de castigo. Los tutores se han desobligado de la educación y se han alejado de los buenos ejemplos y de la disciplina. Un alumno enojado asusta al maestro.

Si se trata de juntas de padres de familia para tratar asuntos relacionados con el rendimiento del estudiante, no hay tiempo… para eso mando a mi hijo a la escuela, para que el maestro lo eduque, en la casa mi hijo también se porta mal y no por eso mando a traer al profesor, dicen los papás con enfado. Pero no fuera que alguien rumore alguna forma de presunto abuso porque entonces los adultos toman el plantel, se reúnen para exigir destituciones y entonces sí tienen tiempo para exigir cuentas claras.

Ni hablar de exigir al alumno un aprovechamiento medianamente aceptable… para qué… se todos modos, pasa de grado escolar, de todos modos, tiene beca, de todos modos, no es importante ni para el sistema educativo ni para los papás… y las consecuencias están a la vista con ese lastimoso nivel de ortografía y esa pésima comprensión lectora. En secundaria algunos chicos no son capaces de generar textos y leen, saben leer, pero tienen poca capacidad de entender lo que leyeron.

Dicen los pensadores que, si sabes leer y no lees, no tienes ninguna ventaja sobre aquellos que nunca aprendieron a leer. Aunque de esa tragedia tiene la culpa el modelo educativo nacional que no fomenta la presencia de escritores en las escuelas y mucho menos tiene recursos para publicar libros de autores regionales o locales que pudieran con su presencia física en el aula motivar a los estudiantes a tomar un libro… no hay un presupuesto para ese fin en la mayoría de los gobiernos estatales, no existe dinero en el Congreso del estado, ni en los municipios ni en las direcciones de cultura ni con los diputados y regidores de las comisiones afines.

Cómo esperar estudiantes lectores o escritores si los tenemos alejados de libros, escritores y apoyo para que puedan difundir su inspiración… de autores saben sólo por las referencias de sus maestros o por la plática de los adultos. Los alumnos no están motivados a leer, no sienten atracción por la producción literaria o por las novedades editoriales. Aspirar a recibir apoyo económico para publicar es un sueño para cualquier joven. Dicen las autoridades de las dependencias culturales que no hay dinero… eso es mentira: si hay porque cobran su sueldo.

Esfuerzos sí hay y me consta… al menos en el sistema de telesecundarias si hay acciones, aunque muy limitadas. Los buenos maestros conocen la importancia de la lectura y arman concursos al respeto. Se preocupan y ocupan del tema y eso lo he comprobado. Y es una agradable experiencia escuchar a los alumnos leer un cuento o declamar un poema. Y lo hacen con emoción, con ganas. Se sorprenden por la capacidad creativa del escritor, por la imaginación y talentos de los autores… y se forman ideas y cambian su concepto de las cosas y del tiempo… leer es y será siempre la más hermosa aventura.

Leer nos alejará de la mediocridad de los fanáticos, nos separará de los bárbaros, nos colocará por encima de los ignorantes y de los necios. Leer no debe ser un lujo sino una costumbre en las escuelas. Pero si no lo promueve ni fomenta el Estado, es responsabilidad y obligación de los maestros, de los padres de familia y de los escritores dar educación, enseñanza y aprendizaje a los estudiantes a través de la lectura.

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