Redacción
La empresa Autotransportes Tlaxcala, Apizaco, Huamantla (ATAH) perdió el amparo con el que buscaba mantener el control absoluto de la ruta Tlaxcala–Apizaco, uno de los corredores de transporte más rentables y estratégicos del estado.
El fallo judicial no solo abre la puerta a nuevas concesiones: expone décadas de irregularidades toleradas por gobiernos anteriores.
🔍 ¿Qué reveló el expediente?
El estudio de factibilidad del Gobierno de Tlaxcala documenta que durante más de 30 años el servicio se prestó:
▪️ Con unidades sin placas
▪️ Sin tarjetas de circulación
▪️ Sin controles reales de concesión
▪️ Con uso irregular de gas LP como combustible
▪️ Operadores sin licencia adecuada ni tarjetón oficial
Todo esto a la vista de las autoridades.
❗ La pregunta incómoda
Si las anomalías eran tan evidentes,
👉 ¿por qué nadie actuó antes?
👉 ¿quiénes protegieron a ATAH durante décadas?
👉 hubo funcionarios que se beneficiaron del monopolio?
⚖️ El golpe legal
ATAH promovió el amparo 1371/2024 para frenar la regulación impulsada por la gobernadora Lorena Cuéllar.
El Juzgado Segundo de Distrito resolvió el 4 de febrero de 2026:
🛑 La empresa no acreditó afectación jurídica directa
🛑 El juicio fue sobreseído por improcedente y ocioso
En otras palabras: no tenía base legal para seguir controlando la ruta.
🚍 ¿Qué sigue?
El nuevo esquema contempla: ✔️ 60 concesiones ✔️ Tres empresas ✔️ Fin al monopolio ✔️ Mayor control y regulación
Pero queda una deuda pendiente:
🕳️ Nadie ha respondido por los años de irregularidades 🕳️ Ningún exfuncionario ha sido investigado 🕳️ No hay sanciones públicas
🧠 Para no olvidar
Esto no es solo un tema de transporte,
es un caso de omisión institucional, protección política y posible corrupción estructural.
📢 Regular hoy no borra lo que se permitió ayer.