Bernardino Vazquez Mazatzi
Escritor y Periodista
A Donald Trump no le interesan los norteamericanos ni los venezolanos, ni la paz, ni la democracia y mucho menos poner fin al tráfico de drogas. El fondo de sus intenciones bélicas se llama petróleo y nada más. Algunos dicen que su aventura es más por el control geopolítico de la región de América del sur, de América central y del Caribe. Claro, controlando el energético, Estados Unidos tiene todo en sus manos.
Los gringos son adictos y saben perfectamente que, si les cortan de tajo y de forma definitiva el suministro de drogas, simplemente se mueren; los güeros del norte dependen de la motita, de los chochos y del polvito alucinante tanto como del agua potable. Gabriel García Márquez, el Premio Nobel de Literatura, describió perfectamente el grado de dependencia que los vecinos a las drogas y lo que representa para su economía. Hay que buscar y leer ese artículo.
Para ellos también es un gran negocio e igualmente ellos, como muchos políticos y gobiernos de América Latina, sus líderes y autoridades también son corruptos y forman parte del negocio; allá también hay corrupción, lavado de dinero producto del narco, igualmente hay cárteles y crímenes asociados a la mafia. Grandes personajes han amasado enormes fortunas con el tráfico de eso que sabemos.
Lo que en Estados Unidos no hay son detenciones de grandes capos, no hay confiscación de cargamentos y no se persigue a los corruptos y cómplices. Allá producen armas que mandan a México, al resto de Centroamérica y al resto del continente primero, para mantener la industria bélica y luego, para que la gente se mate y la violencia sirva de pretexto para invadir naciones.
En Estados Unidos también se producen las matanfetaminas, el cristal, la cocaína, y la marihuana se siembra y cosecha como quien produce hortalizas. A sus puertos marítimos igualmente llegan enormes buques cargados con precursores químicos bajo la complacencia del ICE, la DEA, el FBI y con conocimiento de legisladores de ambas cámaras y ni se diga que con el conocimiento y beneficio de algunos gobiernos.
Así es que se podría decir que el secuestro de Nicolás Maduro y su señora, si es que el venezolano realmente está metido en el narco, se da entre productores y consumidores, es decir, entre quienes se enriquecen con la droga y entre quienes se idiotizan más, consumiéndola.
Y, por otro lado, el heredero de Hugo Chávez se puso de pechito ante Estados Unidos, primero, por ejercer un gobierno clasificado como dictatorial, por reprimir a su pueblo, por robar el triunfo electoral a sus opositores, por ayudar a Cuba y a China con petróleo y hasta por hacerse el loco hablando con pajaritos y gritar a los cuatro vientos que no les tenía miedo a los gringos y hasta los retaba para que fueran por él al palacio presidencial de Miraflores llamándolos cobardes.
Claro que para los gobiernos de izquierda del continente eso no es motivo, ni argumento ni pretexto para invadir a Venezuela y mucho menos para secuestrar a su presidente, y tienen un poco de razón. Pero no se ponen a pensar que a los gringos eso y todo les vale madres. A esos tipos del norte poco o nada les importa eso de la soberanía, de la libre autodeterminación de los pueblos, de la carta de la OEA y los acuerdos de la ONU o de las leyes internacionales… todo eso, junto o por separado, se lo pasan por el arco del triunfo.
Siempre ha sido así. Si no, pregúntenle a Panamá, país al que invadió para secuestrar al presidente, general Manuel Antonio Noriega al que tienen en una cárcel de Nueva York de por vida acusado por los mismos motivos: narcotráfico y terrorismo; o hay que preguntarle a Cuba, a Irak, a Libia y a Irán por mencionar sólo algunas naciones. Pretextos les sobran y ganas de matar tienen de a mucho… la historia se repite.
Estados Unidos va por las reservas petroleras de Venezuela que son mayores incluso que las de países miembros de la OPEP. Fue por los recursos naturales de Irak y pretextó que Sadam Hussein poseía armas destrucción masiva y eso hizo en libia derrocando el líder Mohamar Kadafi. Por agandallar los recursos de otros pueblos Estados Unidos no se detiene ante nada…
Y para amedrentar de a feo, amenaza a Colombia, origen de los cárteles y de la internacionalización de la cocaína. Los motivos o pretextos son lo de menos… y también le mete miedito a Nicaragua, cuyo presidente, Daniel Ortega, es incluido entre los gobiernos dictatoriales y déspotas a quienes Trump, quiere quitar… a ver qué les inventa… y nomás por no dejar, también dicen los gringos que tienen en la mira a México… y a Cuba, y a Panamá porque quiere controlar el Canal.
A los gringos no les preocupa la FAO, la OEA, la ONU o la UNICEF o a quien le pongan enfrente. Tampoco los desvelan las violaciones a los Derechos Humanos o la hambruna o el dolor y la muerte. A esos sujetos les importan sus intereses, sólo eso. Les interesa controlar políticamente, económicamente, ideológicamente y comercialmente a todas las regiones del mundo basando su ambición en delirios producto de la droga.
A los güeros no los veremos socorriendo al desvalido, al pobre, al necesitado… si acaso lo va a ayudar es matando gente para que haya más fabricantes de féretros y más albañiles cavando tumbas. Su negocio es otro: la muerte.