Alberto Hernández
Una tradición de data antigua (Saldaña, 1952) refiere que la imagen de Jesús del Convento era llevada en procesión en línea recta desde el Convento de Chiautempan al Conjunto Parroquial de San Pablo Apetatitlán por toda la hoy avenida José Manuel Saldaña, de ahí que dicho sendero era conocido por el pueblo como ‘El camino o Calle de Jesús’.
La entrada en vigor de las Leyes de Reforma durante la segunda mitad del Siglo XIX incidió en la prohibición de todo tipo de acto de culto público, de ahí que se cancelara la visita de la imagen de Jesús a la villa de Apetatitlán.
A partir de esta situación, el pueblo de Chiautempan determinó trasladar ‘en disimulo’ (a oscuras y en silencio con el fin de pasar por desapercibida ante las autoridades del Ayuntamiento) la imagen de Jesús desde el Convento hacia la Parroquia de Señora Santa Ana el tercer martes de cuaresma (llamándose a dicho acto como ‘martes de bajada’).
Al día siguiente de la llegada de la imagen de Jesús a la Parroquia de Chiautempan, se celebraban siete misas de manera simultánea, esto conforme al rito tridentino. Durante la noche la imagen era retornada al Convento y al día siguiente se celebraban de igual forma siete misas en el templo Conventual.
Al culminar la celebración, los panaderos de la población aventaban desde las alturas del templo conventual algunos panecillos como cocoles y bolillos. Además, desde antaño se ofertaba en esta festividad el alimento ceremonial de Chiautempan por antonomasia: el Mole prieto.
Actualmente los Mayordomos de esta festividad aún continúan con la memoria de Las Siete Misas de una forma distinta a la inicial: las procesiones se celebran de manera abierta ya sin la censura del Ayuntamiento en funciones; se celebra una sola misa en la Parroquia de Señora Santa Ana; así como que la fecha de la celebración ocurre el quinto viernes de Cuaresma; por último, cabe mencionar que los fiscales de la Mesa Directiva de la Parroquia de Chiautempan se encargan de conducir a los Mayordomos en turno para lograr cristalizar esta celebración con la mayor solemnidad y vistosidad posibles.
Al día de hoy, las Siete Misas siguen siendo un testimonio vivo del amor y la fe del pueblo de Chiautempan. A pesar del paso del tiempo, esta tradición mantiene encendida la llama de la devoción comunitaria, uniendo generaciones en torno a la figura de Padre Jesús del Convento con profundo respeto y gratitud.