El perfil de un candidato

Por Joel Flores Bonilla

 

Habrá una pandemia de candidatos una vez que comience el registro de aspirantes a los distintos cargos que se van a elegir en el proceso electoral que se avecina el próximo 6 de junio y no es de extrañarse que en cada elección veamos personajes con diferentes rasgos de lo conspicuo a la vacuidad, que en algunos casos parecería que es necesario cumplir mínimamente con ciertos atributos que deben reunir para que al ser favorecidos por el voto logren desempeñar un trabajo digno y reconocido por la sociedad.

En primer instancia, hay que tener en cuenta que cualquier cargo a desempeñar en la administración pública, llámese presidente o legislador, es de servidor público, lo que significa que sus tareas las va a realizar para servir a todos los habitantes que forman parte de la comunidad, municipio, estado o distrito. Lo comento porqué, durante décadas, una cultura política hegemónica por el dinosaurio priista, que distorsiono el entender de un funcionario, al grado que muchos políticos busquen llegar al poder con el objetivo de servirse y enriquecerse obscenamente.

En segundo lugar, todo aquel que quiera ser candidato, debe saber que es un representante de los ciudadanos por lo que hay un principio que describe el filósofo Enrique Dussel en su libro 20 tesis de política, en el resume a los que mandan deben mandar obedeciendo, es decir que van a ser la población a la que representa, quienes le dicten lo que tiene que ejecutar, por lo que la tarea del gobernante será escuchar, para prestar atención a las demandas del pueblo y dedicarse a cumplirlas.

El tercer punto que debe tomar en cuenta todo aquel que esté en su libre derecho de participar, es la empatía con las personas, difícilmente será un buen representante popular quién no se pongan en los zapatos de los demás y sienta las necesidades que tienen la mayoría, más aun si vivimos en un país donde la mitad de los mexicanos vive en la pobreza y por lo tanto percibe un salario mínimo o menos que uno para medio sobrevivir, también que el 60 % trabaja en la informalidad y por tal motivo no tiene acceso a los derechos laborales, como por ejemplo; seguridad social, vacaciones, aguinaldo, pensión, entre otros.

Por último, es fundamental comprender que el querer un cargo político no es un premio, ni un sueño que se le tenga que dar o cumplir u otorgar como si fuera una herencia porqué hay un parentesco con políticos que ha vivido en el gobierno. Para llegar a estos puestos, hay que formarse y capacitarse políticamente si no a conciencia, por lo menos en la práctica cotidiana de su vida diaria, la lógica, la cívica, la ética y la moral, que sepa que ocupara un encargo y que está de por medio su prestigio e incluso el de su familia, pues al final será la sociedad quién se lo premiará o se lo demandará. Hasta la próxima.

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